Comunicación estructural



CRÍTICAS SUBJETIVAS

Samuel García Sánchez / Badajoz

Hace poco se ha estrenado la excepcional película Invictus, de Clint Eastwood. El señor Eastwood es uno de los pocos casos en Hollywood en los cuales el director puede gozar de lo que llaman “total libertad creativa”. Tras muchos años de éxitos críticos y económicos, se ha ganado el derecho a hacer lo que le dé la gana, a lo que ayuda enormemente que sea él mismo quien se produzca sus películas a través de su compañía Malpaso y que comparta los derechos de explotación con una major como Warner.

Lo que ya tanta gente no sabe es que cualquier película que haga el señor Eastwood ya será calificada como una gran película (y eso que la mayoría lo son) por una gran cantidad de medios en el mundo. No sólo eso, sino que desde los 90 hasta hoy, las películas de Clint Eastwood han tenido una gran presencia en las galas de los Oscar, debido a que mucho de los académicos no sólo simpatizan con el actor y director protagonista de Harry el sucio sino que pertenecen a medios relacionados con el conglomerado Time Warner (en el 2009 se separó de su división en Internet AOL).

Time Warner tiene numerosos medios como los canales de televisión CNN, HBO, CW, TNT, Cartoon Network… En todos ellos hay un espacio dedicado a los estrenos semanales y reportajes sobre películas de renombre. Como es lógico, las películas que provienen de Warner o alguna de sus filiales (New Line, Castle Rock…) no salen muy mal paradas a la hora de ser promocionadas y calificadas por los periodistas y críticos. Otro tanto ocurre con los medios impresos: Revista MAD, Sports Illustrated, Time,  grupo Expansión… Todos esos medios cuentan con un crítico que repasa de manera más o menos detallada los estrenos semanales, resaltando aquellos que provienen de la “empresa madre”.  La prueba está en que en los listados de las mejores películas o series de la revista Time, nunca faltan dos o tres títulos con el sello Warner.

Si seguimos tirando del hilo podemos llegar aquí a España. Cuatro pertenece en parte al grupo Prisa que a su vez tiene su propia productora: Sogecine-sogepaq.  Como es lógico, en los informativos y el resto de programas se promociona cualquier estreno que provenga de esa productora hasta la saciedad (los últimos casos de Celda 211 y Ágora son más que evidentes). Se ensalza la calidad de esas películas y se las sitúa en la categoría de evento. Bien, pues con el estreno de Invictus hemos podido comprobar cómo también se le ha prestado una inusual atención al estreno de esta película. ¿Y eso por qué? Prisa tiene además de parte de Cuatro, el monopolio de la televisión digital con su plataforma Digital+. En esa plataforma tiene varios canales de producción propia como Cinemanía en los que la programación consta de cine las 24 horas, a su vez, en su canal estrella, Canal+, el cine reciente es uno de los factores más atrayentes de cara al abonado. Pero sin duda lo que más negocio le genera es la Taquilla, un servicio de videoclub mediante el cual el usuario puede alquilar los últimos estrenos. Digital+ tiene un contrato y acciones compartidas con Time Warner, gracias a eso consigue beneficios en la adquisición de los derechos de explotación de muchas de sus películas. Así si conseguimos que el espectador sienta curiosidad por ver Invictus, lo más probable es que dentro de pocos meses éste quiera pagar por verla en taquilla o abonarse a Digital+ si ve que la emiten.

Por otro lado, señalar que el grupo Prisa tiene numerosos medios impresos. El más importante de ellos es El País, dónde críticos como Jordi Costa o Carlos Boyero tienen cierta libertad de crítica. Pero en los reportajes (¿o serán publirreportajes?) no se duda en ensalzar la película. ¿Y ésta paradoja? La respuesta está en que las críticas salen a la luz después del estreno, cuando la mayor parte del público ya ha ido al cine. Por otra parte, Prisa realiza a través de su filial de prensa Progresa, la revista de cine Cinemanía. No entraré en criticar la escasa calidad de la misma. Sólo pondré un ejemplo: mientras que en el resto de medios se criticaba duramente a las dos secuelas de Matrix, en esta revista no dudaron en calificarlas con entre tres y cuatro estrellas. ¿Tendrá que ver el hecho de que sean superproducciones de Warner en esto? Cada uno que piense lo que quiera.

El mundo del periodismo cinematográfico está igual de atado que el resto del periodismo. Patrocinadores, empresas, accionistas… todo importa, todo se tiene en cuenta a la hora de dar una opinión que muchas veces no es la del redactor.

Samuel García Sánchez es periodista. Puedes seguirlo en http://www.samgarsam.blogspot.com


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