Comunicación estructural



DESLEALTADES COMUNICATIVAS

María José Ortega Aguilar / Jaén

No tengo claro por qué decidí ser periodista, de lo único que estoy segura es que no fue por vocación, o tal vez sí, pero ya no lo recuerdo. Quizá fueron los años, con el peso de la pericia, quienes emborronaron un poco aquellas eminentes ilusiones. Comprobé que mi idilio con la comunicación se resquebrajaba a base de desengaños, hasta que tomé la decisión de cambiar mi romance por una fiel amistad. Desde entonces, nuestra relación es sincera, ella me reconoció sus deslealtades para ahorrarme mis quimeras, y yo prometí contaminarla sólo lo justo y necesario. Al menos ahora nos reímos la una de la otra.

El problema es que la comunicación se casa fácilmente con cualquiera, con cualquiera que tenga dinero, y de ahí surgen sus ocultos matrimonios de conveniencia. Yo, ilusa en mis comienzos, me enamoré del mundo de la información seducida por su papel de contrapoder, por su valor como herramienta de denuncia y cambio social. Me estampé de lleno contra la pared. Poco a poco, como esposa que huele el engaño, fui merodeando en el entramado comunicativo, analizando su estructura y observando cuáles eran sus amistades más cercanas. Entonces comprobé lo que ya sospechaba.

Encontré varios pares de manos que agarraban con fuerza las cuerdas de títeres con cámara al hombro y pluma entre los dedos. Mentes mercantiles que fabrican el qué decir y el cómo decirlo. Ellos fueron los que inventaron la censura por sobreinformación. El resultado es el discurso narcótico de los medios, los aparentes debates, la falta o falsa diversidad ideológica, el chiste fácil y el entretenimiento forzado. De estas sustancias se alimenta la sociedad, que se cree consumidor de exquisiteces sólo porque nunca probó otra cosa. Conformados con el conformismo, la sociedad se deja engañar por el dulzor de la mentira suave que es mucho más deliciosa que las verdades avinagradas. Al percatarme de que todos, incluído el comunicador, somos inevitablemente arrastrados y absorbidos por la laberíntica trampa del sistema, quise al menos salvarme de la manada social adoptando una posición crítica. Es la única manera de poder salir de vez en cuando del rebaño. Y nada más difícil hoy en día que encontrar a una persona con capacidad de evaluar y juzgar al mundo que le rodea, sin que sus argumentos suenen a patraña o a opiniones remascadas. Por eso cambié mi romance comunicativo por la camaradería, porque quise ser sincera con mi profesión desde el principio. Nunca podré amarla por completo, ella se mueve en parcelas demasiado confusas y yo aún sigo en el intento de escuchar lo que gente sólo oye y de observar lo que parece que la gente ve.

María José Ortega Aguilar es periodista. Puedes seguirlar en www.lasmediasverdades.blogspot.com

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Comentarios

  1. * Inma Castillo says:

    María José estoy totalmente de acuerdo con lo que dices respecto a nuestra profesión. Es cierto, que cuando comenzamos a estudiar periodismo todos tenemos una falsa y bohemia imagen donde el periodista se juega la vida por conseguir la verdad. Después de cinco años de carrera te das cuenta que si el periodista se juega la vida por algo es para que le paguen su sueldo.
    Mi única esperanza es, si cabe, que las nuevas generaciones intentemos cambiar esto, o por lo menos, como bien dices, adoptar una actitud crítica para abrirle los ojos a todos aquellos que aún siguen enamorados del periodismo peliculero.
    Muy buena entrada amiga,

    | Responder Publicado 7 years, 3 months ago
  2. * Beatriz Martín says:

    Mª José estupenda entrada, vamos como siempre. Estoy de acuerdo contigo en todo, y desgraciadamente la realidad es así. Pienso que todos cuando empezamos la carrera teníamos en la mente una imagen del periodismo y dle periodista muy idealizada y bohemia, del periodista que lucha contra las injustacias y saca los fraudes a la luz.

    Pero poco a poco hemos ido bajando de esa nube y descubriendo la cruda realidad. Una realidad en la que nosotros somos simples marionetas o instrumentos de la comunicación en manos de unos pocos. Me gustaría poder decir que con nuestra ilusión y ganas, nosotros como futuros periodistas, podríamos cambiar todo esto, pero no se trata de ganas o ilusión, sino de cuestiones más influyentes como los intereses y el poder. Por eso lo único que nos queda es intentar hacer nuestro trabajo de la mejor forma posible.

    | Responder Publicado 7 years, 3 months ago
  3. * D. de la Cruz says:

    Es la primera vez que leo un artículo y tuyo y simplemente puedo decir qué es increíble. No sólo por tu literatura, que ya por si misma es impresionante, sino también por tus principios, planteamientos y deducciones. Además de unas metáforas y unas ocurrencias tan frescas. Sensacional María José, ni te imaginas cuanto me ha gustado.

    | Responder Publicado 7 years, 3 months ago


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